El dintel
de una de las puertas, que en su momento fue de una cuadra, muestra
una inscripción en la que se refleja el inicio de una parte de
la construcción: 1893. Los trabajos de reconstrucción
de la casa han mantenido el modelo de casa montañesa que ya tuvo
su primera construcción y que se caracterizaba por una edificación
sólida en piedra arenisca del lugar, con una zona de habitación
con balconada sobre machones en la segunda planta y con la cuadra en
la inferior.
Todo el espacio que fue cuadra y pajar
ha sido rediseñado como alojamiento, obteniendo tres apartamentos
que comparten el mismo bloque de construcción que la casa principal,
que es donde vivimos nosotros. Sólo le hemos añadido
una socarrena o porche en el extremo oeste que viene a reforzar el
aspecto montañés de la construcción.
La planta de la casa es rectangular,
con 105 metros cuadrados por planta, y dispuesta en sentido este-oeste,
lo que permite una insolación completa durante todo el día.
Por un lado discurre el camino de acceso asfaltado con un tránsito
muy escaso (sólo se accede por él a dos casas) y por
el otro, delante de la casa y mirando al sur, una zona ajardinada
para poder disfrutar del paisaje que se divisa enfrente: el Escudo
de Cabuérniga.
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