La
finca muestra una diversidad de paisaje que puede visitarse en un recorrido
de media hora. Un pequeño sendero arranca de la casa y baja hasta
el Río Escudo siguiendo el trayecto del arroyo de El Calero.
Durante el recorrido atravesamos un espacio de pradería, la zona
reservada a las plantaciones y un buen trecho de bosque en el que podemos
encontrar las plantas, arbustos y árboles propios de la cornisa
atlántica: saúcos y acebos, castaños y abedules,
avellanos y robles, alisos, distintos tipos de helechos y musgos, madreselva,
muérdago, hiedra o cola de caballo…
Si la suerte
y el momento propicio te acompañan puedes encontrar algún
“visitante” por sorpresa. Zorros, ardillas, tejones, corzos,
ratoneros, garza real, pájaro carpintero y multitud de variedades
de pájaros, anfibios e insectos de todos los tipos y tamaños
se alojan en nuestro entorno y conviven junto a este sendero.